Actualizado: 12 sept
Con la llegada del frío, la mayoría de las terrazas de Madrid quedan prácticamente abandonadas hasta la primavera. No tiene por qué ser así: un cerramiento bien diseñado permite seguir disfrutando de ese espacio durante todo el invierno.
El error habitual es pensar en el cerramiento solo como una protección para el verano, cuando en realidad es en los meses fríos donde más se nota la diferencia entre un espacio bien aislado y uno que simplemente corta el viento sin resolver el problema de fondo.
Por qué la mayoría de las terrazas se abandonan en invierno
Sin protección frente al viento, el frío y la lluvia, una terraza deja de ser un espacio cómodo en cuanto bajan las temperaturas. El resultado es que muchas viviendas y locales dejan de aprovechar, durante varios meses al año, un espacio en el que han invertido tiempo y dinero.
Qué necesita un cerramiento para funcionar bien en invierno
Aislamiento térmico real, con vidrio doble o bajo emisivo, no solo protección frente al viento.
Estanqueidad frente a filtraciones de aire y agua en los puntos de unión de los paneles.
Compatibilidad con sistemas de calefacción, ya sean radiadores, suelo radiante o calefactores de exterior.
Un techo integrado que corte el frío desde arriba, no solo un cerramiento lateral.
Cerramiento acristalado vs. simple cristalera fija
Una cristalera fija sin un sistema de sellado adecuado deja pasar corrientes de aire y no resuelve el problema del frío por sí sola. Un cerramiento acristalado abatible o corredero, con perfilería y vidrio pensados para aislar, sí ofrece un comportamiento térmico comparable al de una estancia interior de la vivienda.
La diferencia suele notarse en los puntos de unión entre paneles: es ahí donde una instalación de baja calidad deja pasar el aire frío, aunque el vidrio elegido sea de buena calidad. Un buen sellado y unos herrajes bien ajustados son tan importantes como el propio cristal.
Complementos para el confort en invierno
Calefacción por infrarrojos, eficiente y de bajo consumo para espacios acristalados.
Cortinas térmicas interiores como refuerzo adicional en las horas de más frío.
Iluminación cálida integrada, que ayuda a que el espacio se sienta acogedor en los meses de menos luz natural.
Textiles y alfombras de exterior técnico, resistentes a la humedad.
Beneficios de tener la terraza operativa todo el año
Mayor rentabilidad del espacio en el caso de negocios de hostelería.
Mayor disfrute familiar en el caso de una vivienda, sin depender del calendario.
Revalorización del inmueble, al sumar metros útiles habitables durante todo el año.
Uso diario del espacio, en lugar de reservarlo solo para ocasiones puntuales.
Preguntas frecuentes
¿Un cerramiento acristalado elimina por completo la necesidad de calefacción?
No la elimina, pero reduce mucho la potencia y el tiempo de calefacción necesarios para mantener una temperatura confortable, comparado con un espacio sin cerrar o con un cerramiento sin aislamiento adecuado.
¿Se puede instalar un cerramiento en pleno invierno?
Sí es técnicamente posible, pero suele ser preferible planificarlo con antelación en otoño para no renunciar a semanas de uso del espacio mientras se completa la instalación.
Cómo planificar la instalación antes de que llegue el frío
El otoño es el mejor momento para instalar un cerramiento pensado para el invierno: da margen para completar la obra con tiempo y empezar a disfrutar del espacio en cuanto bajan las temperaturas, en lugar de esperar a que el frío ya haya llegado.




