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Tipos de pérgolas para terraza y jardín


Las pérgolas se han consolidado como una de las soluciones arquitectónicas más eficaces para ampliar el confort en exteriores. Tanto en viviendas unifamiliares como en áticos, patios comunitarios o jardines privados, su capacidad para crear sombra, regular la luz y ganar superficie útil convierte a estas estructuras en una inversión funcional y duradera.


Conocer los tipos de pérgolas disponibles, sus materiales, sistemas de protección solar y requisitos de instalación permite seleccionar la opción más adecuada según el uso, la climatología y la estética del espacio.


Tipos de pérgolas


Los diferentes modelos de pérgolas responden a necesidades específicas: control térmico, resistencia al viento, mantenimiento reducido, integración arquitectónica o uso durante todo el año. Cada sistema ofrece ventajas concretas que conviene analizar antes de tomar una decisión.


Pérgolas bioclimáticas


Las pérgolas bioclimáticas representan la evolución más avanzada de la protección exterior. Incorporan lamas orientables que gestionan la luz, la ventilación natural y la lluvia mediante mecanismos motorizados de alta precisión.


Características esenciales:


  • Ajuste climático activo: las lamas giran para dejar entrar el sol en invierno o generar sombra total en verano. Cuando llueve, se cierran herméticamente y canalizan el agua hacia bajantes integrados.

  • Uso durante todo el año: su diseño permite mantener la temperatura más estable y crear microclimas aprovechando la circulación del aire.

  • Alta durabilidad: suelen fabricarse en aluminio lacado con tratamiento anticorrosión, ideal para climas húmedos o zonas costeras.

  • Integración de soluciones avanzadas: sensores de viento, lluvia y nieve, iluminación LED, calefactores infrarrojos y cerramientos laterales de cristal o screen textiles.


Las pérgolas bioclimáticas se recomiendan para quienes buscan un espacio exterior plenamente utilizable, con estética moderna y alta eficiencia en la gestión del calor y la luz.


Para proyectos que requieren colocación de pérgolas en Madrid, en Hazul ofrecemos atención personalizada, guiada por profesionales que podrán brindarte las mejores soluciones para tu espacio soñado.  


Pérgolas de madera


La madera continúa siendo una de las opciones más valoradas en diseño de exteriores por su calidez visual y su capacidad para integrarse de forma natural en jardines y zonas verdes.


Claves relevantes:

  • Estética atemporal: los estilos rústicos, mediterráneos y contemporáneos se benefician del tono orgánico de la madera.

  • Maderas más utilizadas: pino tratado en autoclave, iroko, cedro y abeto laminado, seleccionados por su resistencia a la humedad y la deformación.

  • Anclajes y protección: las estructuras deben incorporar fijaciones inoxidables y tratamientos fungicidas y hidrófugos para una vida útil prolongada.

  • Mantenimiento programado: requiere barnices o lasures cada uno o dos años según la exposición solar.


Las pérgolas de madera funcionan especialmente bien en jardines amplios donde la presencia vegetal se integra de forma natural en la estructura. También resultan adecuadas en viviendas con estética tradicional o en proyectos que buscan un acabado artesanal.


Pérgolas de aluminio


El aluminio destaca por su ligereza, resistencia y bajo mantenimiento. Las pérgolas de este material se han convertido en el estándar para viviendas donde se prioriza la durabilidad y la estética minimalista.


Ventajas funcionales:

  • Alta resistencia estructural: soporta cargas de viento elevadas sin deformarse.

  • Acabados personalizables: lacado al horno con carta RAL completa, permitiendo combinar con carpinterías existentes.

  • Cero oxidación: el aluminio no sufre corrosión, clave para terrazas expuestas a lluvias o humedad ambiente.

  • Mantenimiento mínimo: basta con limpieza periódica con agua jabonosa.


Este tipo de pérgolas es idóneo para terrazas urbanas, áticos expuestos y espacios donde se busca un diseño discreto, geométrico y contemporáneo.


Pérgolas de obra


Las pérgolas de obra combinan pilares de hormigón o ladrillo con vigas de madera, acero o cerámica. Su apariencia robusta refuerza la arquitectura del edificio y añade valor estructural permanente.


Aspectos técnicos:

  • Gran estabilidad: perfectas para zonas con fuerte incidencia de viento o nieve.

  • Integración en la arquitectura: pueden continuar la línea estética del inmueble mediante el uso de materiales homogéneos.

  • Sombreado fijo: adecuadas para jardines donde no se requiere un control exacto del clima.

  • Proceso constructivo más complejo: requiere obra civil, cálculos estructurales y permisos municipales.


Las pérgolas de obra son recomendables cuando la vivienda busca añadir un porche sólido y estable con carácter permanente.


Pérgolas con toldo corredero


Este sistema combina una estructura fija (generalmente aluminio o hierro) con un toldo textil que se recoge o extiende mediante guías.


Puntos clave:

  • Flexibilidad lumínica: permite abrir todo el espacio cuando no se necesita sombra.

  • Gran superficie de cubierta: ideal para proteger mesas de comedor, zonas de relax o áreas de piscina.

  • Textiles técnicos avanzados: lonas microperforadas, impermeables o ignífugas con filtros UV.

  • Protección moderada ante la lluvia: depende del ángulo de caída y de la calidad del tejido.


Es una opción eficiente en términos de coste y muy práctica para terrazas de uso estacional o espacios donde se desea cambiar la sensación lumínica con frecuencia.


Pérgolas de hierro o acero


El hierro forjado y el acero galvanizado permiten diseños decorativos o estructuralmente muy robustos.


Elementos diferenciadores:

  • Gran capacidad decorativa: el hierro forjado aporta un estilo clásico o vintage difícil de conseguir con otros materiales.

  • Alta resistencia mecánica: soporta techados más pesados, como paneles de policarbonato o teja.

  • Necesidad de protección anticorrosiva: pintura antioxidante o galvanizado en caliente.

  • Vida útil extendida: bien mantenidas, pueden superar varias décadas en perfecto estado.


Son recomendables para jardines amplios, fincas rústicas o viviendas con diseño tradicional.


Pérgolas adosadas y autoportantes


Más allá del material, la forma de instalación determina la funcionalidad.

  • Adosadas: se fijan a la fachada y crean una prolongación natural del interior. Aprovechan la estructura del edificio para sostener la mitad del peso.

  • Autoportantes: se sostienen sobre sus propios pilares y pueden ubicarse en cualquier punto del jardín o terraza. Permiten crear zonas independientes o refugios visuales.


La elección entre ambas depende del espacio disponible, del uso previsto y de si se buscará ampliar visualmente el salón o generar un área autónoma en el exterior.


Tipos de pérgolas para terraza

Cuál elegir según uso


La elección de una pérgola no se basa solo en el diseño o el precio. El criterio más útil es analizar el uso real que tendrá el espacio, el clima y el nivel de confort esperado.


Para ampliar el salón o el comedor exterior


Cuando la prioridad es crear una extensión habitable del interior, apta para reuniones y uso continuado, las pérgolas bioclimáticas son la referencia gracias a:


  • Control total de la luz: permite mantener luminosidad natural sin deslumbramientos.

  • Impermeabilidad fiable: las lamas sellan completamente el espacio.

  • Compatibilidad con cerramientos: facilita convertir la terraza en un espacio semiexterior durante el invierno.


Las pérgolas de aluminio con toldo corredero también pueden funcionar si el uso no requiere aislamiento frente a lluvia frecuente.


Para jardines con vegetación abundante


En zonas ajardinadas donde se busca integración estética, las pérgolas de madera resultan especialmente armoniosas:


  • Su textura cálida se funde con las especies vegetales.

  • Permiten cubrir caminos, zonas de descanso o áreas de barbacoa.

  • Posibilitan incorporar plantas trepadoras como glicinias o parras, generando sombra natural.


Si se desea menor mantenimiento sin perder integración cromática, algunas pérgolas de aluminio imitan tonos madera con acabados texturizados.


Para terrazas urbanas expuestas al viento


En áticos o terrazas elevadas, la resistencia estructural es fundamental. Las pérgolas de aluminio o acero son las más fiables:


  • Resistentes a cargas de viento sostenidas.

  • Pueden complementarse con cortavientos laterales o vidrio templado.

  • Se integran estéticamente en edificios contemporáneos.


Las bioclimáticas también son muy adecuadas en estos casos, siempre que incorporen sensores de seguridad para viento fuerte.


Para quien busca sombra económica y versátil


Si el objetivo principal es generar sombra regulable sin una gran inversión, las pérgolas con toldo corredero ofrecen:


  • Instalación rápida.

  • Gran superficie útil de sombreado.

  • Lonas técnicas con confort térmico avanzado.


Pueden complementarse con cortinas exteriores o toldos verticales para mejorar el confort en días de alta radiación.


Para crear un espacio de estilo clásico o rústico


Las pérgolas de hierro forjado o madera maciza aportan carácter y presencia. Son adecuadas para:


  • Viviendas con estética tradicional.

  • Jardines ornamentales.

  • Entradas de viviendas y patios con diseño mediterráneo o rural.


Su mantenimiento debe incluir tratamientos protectores, pero su valor decorativo compensa el esfuerzo.


Para cubrir zonas húmedas o próximas a la piscina


En estos entornos, la resistencia a la corrosión debe ser prioridad. Se recomiendan:

  • Pérgolas de aluminio: insensibles al óxido y fáciles de limpiar.

  • Bioclimáticas de aluminio: permiten ajustar ventilación, ideal en zonas húmedas.

  • Acero inoxidable para estructuras especiales o proyectos de alta gama.


El uso de lonas técnicas microperforadas evita la acumulación de vapor y mejora el confort térmico.


Para obtener control solar avanzado


Cuando la orientación de la terraza recibe muchas horas de sol directo, el control solar se vuelve esencial. Las bioclimáticas y algunas pérgolas con lamas fijas o móviles ofrecen:


  • Gestión precisa del ángulo solar durante todo el año.

  • Mayor protección UV.

  • Reducción de consumo energético en interiores al evitar sobrecalentamientos.


En climas continentales, donde los veranos son muy calurosos pero los inviernos demandan sol, este control mejora notablemente la habitabilidad.


Recomendaciones profesionales para acertar en la elección


A la hora de decidir entre los distintos tipos de pérgolas, es útil considerar criterios técnicos y prácticos basados en buenas prácticas profesionales:


Evaluar la orientación y la climatología


  • Orientación sur: requiere protección solar intensiva. Bioclimáticas o toldos correderos con tejidos técnicos.

  • Orientación oeste: la luz lateral baja exige lamas regulables para evitar deslumbramientos.

  • Clima mediterráneo: prioridad en ventilación y sombra.

  • Clima continental: interés por estructuras herméticas y cerramientos para invierno.

  • Zonas costeras: materiales anticorrosivos como aluminio o acero inoxidable.


Determinar el nivel de uso real


No todas las pérgolas están pensadas para el mismo nivel de aprovechamiento. Esta guía práctica ayuda a identificar la opción adecuada:


  • Uso diario con reuniones, comidas o trabajo exterior: bioclimática.

  • Uso ocasional de fin de semana: toldo corredero o pérgola textil.

  • Zona de paso o rincón decorativo: madera o hierro forjado.

  • Espacio multiestacional: aluminio con cerramientos y accesorios térmicos.


Considerar permisos y normativas locales


Algunas instalaciones requieren comunicación previa o licencia de obra menor, especialmente cuando incorporan cerramientos o afectan a la fachada. Las bioclimáticas y pérgolas adosadas suelen requerir revisión municipal. Las autoportantes suelen tener menos exigencias.


Integración estética con la vivienda


El diseño debe reforzar el estilo arquitectónico y no competir con él:

  • Viviendas modernas: aluminio o bioclimáticas.

  • Casas rústicas: madera o hierro forjado.

  • Áticos contemporáneos: aluminio minimalista o lamas motorizadas.

  • Jardines tradicionales: madera tratada.

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