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Cerramientos para hostelería: más clientes todo el año


La rentabilidad en hostelería depende de la capacidad de aprovechar el espacio disponible sin comprometer la experiencia del cliente ni el cumplimiento normativo. Terrazas, patios y zonas exteriores se han convertido en activos estratégicos, especialmente en un contexto de climatología variable, cambios en hábitos de consumo y mayor exigencia en confort.


En este escenario, los cerramientos para hostelería dejan de ser un complemento estacional para convertirse en una inversión estructural que impacta en ingresos, imagen y eficiencia operativa.


A continuación se desarrolla una guía técnica y estratégica, orientada a profesionales del sector, que analiza tipos de soluciones, criterios de decisión y ventajas reales desde una perspectiva de negocio.


Cerramientos para hostelería


Los cerramientos para hostelería son sistemas constructivos diseñados para cubrir, proteger y acondicionar espacios exteriores de bares, restaurantes, hoteles y cafeterías, permitiendo su uso continuado durante todo el año. A diferencia de soluciones provisionales, estos sistemas combinan ingeniería, diseño y normativa para integrarse en la arquitectura del local y en el entorno urbano.


Desde una óptica profesional, el cerramiento no se evalúa solo por su estética, sino por su capacidad para:

  • Incrementar superficie útil sin ampliar estructura.

  • Mantener confort térmico y acústico.

  • Adaptarse a cambios estacionales y operativos.

  • Cumplir ordenanzas municipales y normativas técnicas.

La correcta elección del sistema condiciona tanto la experiencia del cliente como la viabilidad legal y económica del proyecto.


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Tipos de cerramientos para hostelería


Cerramientos de vidrio


El vidrio es el material más utilizado en hostelería por su capacidad de preservar la visibilidad y la entrada de luz natural, factores directamente relacionados con la percepción de amplitud y confort.


Aplicaciones habituales y valor estratégico:


  • Terrazas urbanas donde la integración visual con la calle es clave.

  • Restaurantes con vistas, donde el cerramiento no debe interferir en la experiencia.

  • Espacios premium que buscan transmitir modernidad y transparencia.


Aspectos técnicos relevantes:


  • Uso de vidrio templado o laminado de seguridad, conforme a normativa.

  • Opciones de control solar y bajo emisivo para mejorar la eficiencia energética.

  • Sistemas correderos o plegables que permiten apertura total en épocas de buen tiempo.


Cerramientos de aluminio


El aluminio destaca por su resistencia, ligereza y bajo mantenimiento. Es habitual en estructuras que requieren durabilidad y modularidad.


Ventaja competitiva para el hostelero:

  • Excelente comportamiento frente a humedad y ambientes salinos.

  • Amplia personalización en acabados y colores.

  • Integración con sistemas de vidrio para soluciones mixtas.

En proyectos de hostelería profesional, el aluminio actúa como esqueleto estructural fiable, especialmente en cerramientos de grandes dimensiones.


Cerramientos móviles y retráctiles


Los sistemas móviles responden a la necesidad de flexibilidad operativa. Permiten transformar un espacio cerrado en abierto en cuestión de minutos.


Casos de uso de alto valor:


  • Terrazas con alta rotación estacional.

  • Locales que dependen del clima para maximizar el aforo.

  • Espacios sujetos a restricciones municipales sobre cerramientos permanentes.


Desde un punto de vista de negocio, estos sistemas reducen el riesgo de inversión al adaptarse a diferentes escenarios de explotación.


Pérgolas bioclimáticas con cerramientos laterales


Aunque no son cerramientos en sí mismas, las pérgolas bioclimáticas se combinan con cerramientos laterales para crear espacios totalmente funcionales.


Valor añadido:


  • Regulación natural de luz y ventilación mediante lamas orientables.

  • Integración con sistemas de calefacción y protección solar.

  • Imagen arquitectónica alineada con tendencias actuales en hostelería.


Qué tener en cuenta antes de instalar cerramientos


Normativa municipal y licencias


Uno de los errores más costosos en hostelería es instalar un cerramiento sin un análisis normativo previo. Las ordenanzas municipales regulan aspectos como:


  • Tipología de cerramiento permitida (fijo, móvil, desmontable).

  • Altura máxima y ocupación de vía pública.

  • Materiales y transparencia exigida.


Un cerramiento técnicamente excelente puede convertirse en un pasivo si no cumple la normativa local.


Aislamiento térmico y acústico


El confort del cliente es un factor decisivo en la repetición y permanencia. Un cerramiento eficaz debe:


  • Reducir pérdidas térmicas en invierno y ganancias excesivas en verano.

  • Minimizar el ruido exterior en zonas urbanas de alta densidad.

  • Permitir una climatización eficiente sin sobrecostes energéticos.


La elección de perfiles, vidrios y sistemas de sellado influye directamente en el gasto operativo mensual.


Integración estética y marca


En hostelería, el espacio comunica. El cerramiento debe reforzar la identidad del local, no competir con ella.


Criterios profesionales:


  • Coherencia con la fachada y el interiorismo.

  • Acabados alineados con el posicionamiento del negocio.

  • Diseño que transmita orden, limpieza y calidad.


Un cerramiento bien integrado aumenta el valor percibido del establecimiento y justifica un ticket medio más alto.


Mantenimiento y durabilidad


La operativa diaria en hostelería exige soluciones robustas. Es imprescindible valorar:


  • Facilidad de limpieza, especialmente en superficies acristaladas.

  • Resistencia a uso intensivo y manipulación frecuente.

  • Garantías del fabricante y servicio postventa.


Un menor coste inicial puede implicar mayores gastos a medio plazo si el sistema no está diseñado para uso profesional.


Ventajas de los cerramientos para hostelería


Incremento real de facturación


El principal impacto económico de los cerramientos para hostelería es la ampliación de superficie explotable durante todo el año.


Implicaciones directas:


  • Más mesas operativas en temporadas frías o lluviosas.

  • Reducción de estacionalidad en ingresos.

  • Mejor planificación de personal y aprovisionamiento.


No se trata solo de “tener más espacio”, sino de estabilizar la cuenta de resultados.


Mejora de la experiencia del cliente


El cliente actual valora el confort tanto como la oferta gastronómica. Un espacio bien cerrado permite:


  • Temperatura estable independientemente del clima exterior.

  • Protección frente a viento, lluvia y ruido.

  • Sensación de exclusividad sin aislamiento visual.


Esta mejora repercute en mayor tiempo de permanencia y consumo medio por cliente.


Revalorización del negocio


Desde una perspectiva patrimonial, un cerramiento profesional:


  • Aumenta el valor del local en caso de traspaso.

  • Mejora la percepción del establecimiento frente a la competencia directa.

  • Facilita reposicionamientos de marca sin reformas estructurales.


En mercados urbanos competitivos, esta ventaja puede marcar la diferencia.


Optimización energética


Los cerramientos actuales permiten reducir el consumo energético mediante:


  • Vidrios de alta eficiencia.

  • Sistemas de apertura controlada para ventilación natural.

  • Integración con soluciones de climatización inteligente.


La eficiencia no solo reduce costes, también responde a la creciente sensibilidad del cliente hacia la sostenibilidad.


Cerramientos como herramienta estratégica en hostelería


Lejos de ser un elemento accesorio, los cerramientos se han consolidado como una herramienta estratégica para la hostelería profesional. Su correcta planificación requiere conocimiento técnico, comprensión normativa y visión de negocio.


Para proyectos que buscan soluciones especializadas, adaptadas a las exigencias reales del sector, nuestros expertos especializados en cerramientos para hostelería podrán brindarte asesoramiento técnico y ejecución alineada con tus objetivos.

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