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11 sept
3 min de lectura

Actualizado: 12 sept

No todos los porches se usan igual. Este proyecto en Boadilla del Monte partía de un porche cubierto pero completamente abierto, que la familia solo aprovechaba en los meses de más calor. El objetivo era claro: ganar un espacio que se pudiera usar todo el año sin renunciar a la conexión con el jardín.

Es un punto de partida muy habitual en las viviendas unifamiliares de la zona: un porche techado, pensado en su origen como una zona de sombra para el verano, que con el paso de los años se percibe como un espacio desaprovechado el resto del año.


El punto de partida

El porche tenía un techo fijo pero ningún cerramiento lateral, lo que lo dejaba expuesto al viento, al frío en invierno y a la lluvia en los días de peor tiempo. En la práctica, funcionaba como una zona de paso más que como una estancia habitable.

La familia había intentado paliarlo en el pasado con toldos laterales y protecciones textiles, una solución que ayudaba puntualmente pero que no resolvía el problema de fondo: sin un cerramiento real, el espacio seguía dependiendo por completo del tiempo que hiciera cada día.

El reto del proyecto

La familia quería mantener la sensación de amplitud y las vistas al jardín, pero necesitaba un espacio con un comportamiento térmico mucho más parecido al de una habitación interior, capaz de usarse tanto en las comidas de verano como en las tardes de invierno.

Otro condicionante importante era el techo ya existente: la solución no podía requerir una obra estructural mayor, así que el cerramiento debía integrarse con la estructura del porche tal y como estaba, sin necesidad de rehacer la cubierta.

La solución de Hazul

Cerramiento acristalado abatible plegable

Se instaló un cerramiento de cristal de suelo a techo con un sistema abatible que permite plegar por completo los paneles en los meses de calor, recuperando la sensación de porche abierto, y cerrarlos totalmente en invierno para aislar el espacio del frío y del viento.

Vidrio con prestaciones térmicas

Se eligió un vidrio doble con tratamiento bajo emisivo, pensado para reducir la pérdida de calor en invierno y limitar el sobrecalentamiento en las horas de más sol.

El resultado

Hoy el porche funciona como una estancia más de la vivienda durante todo el año. La familia ha ganado un espacio que antes solo se usaba unos meses al año y que ahora forma parte de su día a día, tanto en invierno como en verano.

El cambio no es solo térmico: al integrar el porche como una estancia más de la casa, ha ganado presencia en el uso diario de la vivienda, algo que suele traducirse también en una mejor percepción del inmueble de cara a una futura venta o tasación.

Claves técnicas de la transformación

  • Cerramiento totalmente plegable, sin perder la posibilidad de dejar el espacio abierto en verano.

  • Vidrio con prestaciones térmicas adaptadas a la orientación del porche.

  • Perfilería fina para no perder la sensación de amplitud ni las vistas al jardín.

  • Instalación planificada para integrarse con el techo existente sin obra mayor.


Un proyecto adaptado, no un producto de catálogo

Este tipo de transformaciones son habituales en las terrazas y porches de Madrid: espacios con mucho potencial que solo necesitan un cerramiento pensado a medida. En Hazul partimos siempre de un análisis del espacio, la orientación y el uso real antes de proponer una solución, en lugar de aplicar el mismo sistema a cualquier proyecto.




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